Preguntas frecuentes

Dudas habituales

Preguntas frecuentes

¿Hay personas a las que no se les puede hacer la prueba?

No se examina a menores de edad sin autorización, ni a personas bajo los efectos de sustancias, con determinados trastornos psiquiátricos, en estado de agotamiento extremo o en avanzado estado de gestación. Lo valoramos en la consulta inicial.

¿Puedo suspender la prueba por estar nervioso?

No. Estar nervioso es lo normal y el examinador cuenta con ello: la técnica no mide nervios, sino la diferencia de reacción entre unas preguntas y otras dentro de la misma persona. Por eso hay entrevista previa y varias repeticiones del cuestionario, para que su nivel de activación se estabilice antes de valorar nada.

¿Quién realiza el examen?

Examinadores acreditados y con formación reconocida internacionalmente, que trabajan con equipos homologados y técnicas validadas. A cada caso se le asigna el examinador más adecuado según el tipo de asunto, y sus datos se le facilitan en el correo de confirmación de la reserva.

¿Se desplazan a mi ciudad?

Trabajamos con salas en más de treinta ciudades y nos desplazamos al resto del territorio, incluidas Baleares y Canarias. Consúltenos disponibilidad y plazos para su localidad.

¿Por qué me piden una prueba de polígrafo?

Lo habitual es que alguien quiera resolver una duda concreta que no puede aclararse de otro modo: una sospecha de infidelidad, una acusación que usted niega, una pérdida en una empresa o un conflicto familiar. Que se la pidan no implica que se le presuma culpable. Puede negarse: la prueba exige consentimiento libre y sin coacción, y un examinador serio no la realiza si detecta presión sobre el examinado.

¿Qué pasa si no supero la prueba?

El informe recoge el resultado tal cual: indicación de engaño, sin indicación de engaño o no concluyente. No se emite devolución en función del resultado, y el examinador no puede modificarlo. Un resultado desfavorable no es una condena ni tiene efecto jurídico por sí mismo: es una opinión pericial. Si cree que hubo circunstancias que lo condicionaron, coméntelo con el examinador antes de que cierre el informe.

¿Se puede ser sincero y aun así no superar la prueba?

Sí, y por eso ningún examinador serio habla de certeza. Se llaman falsos positivos y son la principal limitación conocida de la técnica. Pueden influir una pregunta mal formulada, un miedo intenso a no ser creído, un cuadro de ansiedad, dolor o falta de sueño. Cuidar la entrevista previa y descartar a los examinados no aptos es precisamente lo que reduce ese riesgo, y es la razón de que la evaluación previa no sea opcional.

¿Cómo es la prueba, paso a paso?

Son entre 90 y 120 minutos en tres fases. Primero la entrevista previa, que es la más larga: se repasa el caso, se acuerdan las preguntas y el examinador comprueba que usted está en condiciones. Después se colocan los sensores —una banda en el tórax y otra en el abdomen, un manguito de tensión y dos electrodos en los dedos— y se registran varias series de preguntas, que apenas ocupan unos minutos. Por último el examinador analiza los gráficos y redacta el informe.

¿Merece la pena hacerse un polígrafo?

Depende de para qué. Es útil cuando hay una afirmación concreta y verificable en disputa y las dos partes aceptan el resultado de antemano: ahí suele desbloquear situaciones que llevaban meses estancadas. No lo es cuando lo que se busca es zanjar un conflicto de convivencia, poner a prueba a alguien sin su consentimiento real o sustituir a una investigación. Si al revisar su caso vemos que el polígrafo no es la herramienta adecuada, se lo decimos y le devolvemos el anticipo.

Más respuestas

Las preguntas, ordenadas por tema

Arriba están las dudas más generales. Si busca algo concreto —cuánto cuesta, si es legal en su caso, qué pasa si sale un resultado inesperado— cada tema tiene su propia página con las preguntas desarrolladas una a una.

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