Cómo funciona

El proceso

Cómo funciona, paso a paso

Un procedimiento transparente, sin letra pequeña y sin trucos. Desde la primera llamada hasta la entrega del informe.

Reserva online

Reserve en unos minutos: la conversación recoge su caso, el gabinete que le viene bien y las fechas que prefiere. Recibirá confirmación por correo electrónico y SMS con su número de reserva. Es lo que permite al examinador revisar el asunto antes de comprometer una cita.

El examinador le llama

Una vez revisado su caso, el examinador asignado se pone en contacto con usted: repasan lo ocurrido, acuerdan la redacción definitiva de las preguntas y cierran fecha, hora y lugar. Si el caso no es apto, se lo dice y se le devuelve el anticipo.

La prueba

Entre 90 y 120 minutos en una sala privada de su ciudad. Antes del registro se revisan una a una todas las preguntas: no hay ninguna sorpresa. Se registran respuesta cardiovascular, respiratoria y electrodérmica con equipo homologado.

Informe y resultado

Resultado preliminar el mismo día e informe pericial completo, con gráficas y conclusiones, normalmente dentro de las 24 horas siguientes.

Cómo prepararse

No hay que estudiar nada. Lo único que importa es llegar en condiciones de que el registro sea limpio.

  • Duerma lo normal Llegar sin dormir altera la respiración y el pulso, y ensucia los registros. No hace falta descansar más de lo habitual: basta con no llegar agotado.
  • Nada de alcohol ni drogas Ni en las 24 horas previas. Si el examinador aprecia que el examinado no está en condiciones, suspende la sesión y se pierden los importes abonados.
  • No suspenda su medicación Tómela como siempre y comuníquela en la evaluación previa. Dejarla por su cuenta distorsiona más el resultado que seguir tomándola.
  • Traiga su documento de identidad DNI, NIE, pasaporte o permiso de conducir, en vigor y con fotografía. Sin identificación no se realiza el examen.
  • Llegue 15 minutos antes Sentarse un rato y respirar antes de empezar ayuda. Llegar corriendo, no.
  • Venga solo si puede Un acompañante puede estar en la entrevista previa, pero no en la sala durante el registro. Saberlo de antemano evita incomodidades.

Qué preguntas se pueden hacer

La calidad del examen depende casi por completo de cómo estén redactadas las preguntas. Estos son ejemplos reales de lo que funciona y lo que no.

  • Pregunta válida: ¿Cogió usted los 500 € que faltaban de la caja el 12 de marzo? Hecho concreto, con fecha y cantidad. Se responde sí o no sin ambigüedad.
  • Pregunta válida: ¿Ha mantenido relaciones sexuales con alguien distinto de su pareja desde enero? Delimita conducta y periodo. No pregunta por deseos ni por lo que siente.
  • Pregunta no válida: ¿Me quieres de verdad? Pregunta por un sentimiento. No hay hecho que verificar, así que el registro no significa nada.
  • Pregunta no válida: ¿Ha mentido alguna vez? Demasiado amplia. Todo el mundo responde que sí, y una pregunta que no discrimina no aporta información.
  • Pregunta no válida: ¿Volverá a hacerlo? Pregunta por una intención futura. El polígrafo registra reacciones ante hechos ocurridos, no predice conductas.

Las reglas del examen

  1. Las preguntas son cerradas: se responden sí o no, sin matices ni explicaciones.
  2. Se plantean entre tres y cuatro preguntas relevantes sobre un único asunto. Mezclar temas distintos invalida la técnica.
  3. El examinado conoce y revisa todas las preguntas antes del registro. No hay preguntas sorpresa.
  4. Las preguntas se refieren a hechos, no a intenciones, opiniones ni sentimientos.
  5. Durante el registro no puede haber terceras personas ni dispositivos de grabación ajenos en la sala.
  6. El examinado ha de ser mayor de edad y participar voluntariamente. Si se aprecia coacción, el examen se suspende.

Qué evitar

Las «técnicas» para engañar al polígrafo

Morderse la lengua, apretar los dedos del pie, controlar la respiración, tomar sedantes. Son las contramedidas que el examinador busca activamente durante el registro; no siempre se detectan, pero cuando se detectan el examen se invalida y se pierden los importes abonados. Dicho de otro modo: se arriesga a pagar por un informe que no sirve para nada.

Ocultar una condición médica o psicológica

Ansiedad, TOC, depresión, problemas cardíacos, embarazo o dolor crónico no le descalifican automáticamente, pero cambian cómo se interpretan los registros. Callarlo sólo consigue que el resultado no sirva.

Preparar respuestas o ensayar

No hay nada que memorizar. Las preguntas se acuerdan con usted antes del registro y sólo caben dos respuestas. Ensayar añade tensión sin ningún beneficio.

Llegar en ayunas o después de una comida copiosa

Ambos extremos alteran la actividad cardiovascular. Coma con normalidad unas dos horas antes.

Aceptar una prueba a la que le obligan

El consentimiento tiene que ser libre. Si accede por presión de su pareja, su empresa o un tercero, dígalo: un examen hecho bajo coacción no es válido y no lo realizamos.

Ésta es la razón de que la cita se cierre online y no por teléfono: la conversación recoge lo que el examinador necesita para decidir si su caso es apto antes de que usted se desplace. Cuando no lo es, se cancela la reserva y se reembolsa lo pagado.

52
Ubicaciones en España
500 €
Tarifa desde, todo incluido
100%
Confidencial
0 €
Costes ocultos
Dudas habituales

Preguntas frecuentes

¿Hay personas a las que no se les puede hacer la prueba?

No se examina a menores de edad sin autorización, ni a personas bajo los efectos de sustancias, con determinados trastornos psiquiátricos, en estado de agotamiento extremo o en avanzado estado de gestación. Lo valoramos en la consulta inicial.

¿Puedo suspender la prueba por estar nervioso?

No. Estar nervioso es lo normal y el examinador cuenta con ello: la técnica no mide nervios, sino la diferencia de reacción entre unas preguntas y otras dentro de la misma persona. Por eso hay entrevista previa y varias repeticiones del cuestionario, para que su nivel de activación se estabilice antes de valorar nada.

¿Quién realiza el examen?

Examinadores acreditados y con formación reconocida internacionalmente, que trabajan con equipos homologados y técnicas validadas. A cada caso se le asigna el examinador más adecuado según el tipo de asunto, y sus datos se le facilitan en el correo de confirmación de la reserva.

¿Se desplazan a mi ciudad?

Trabajamos con salas en más de treinta ciudades y nos desplazamos al resto del territorio, incluidas Baleares y Canarias. Consúltenos disponibilidad y plazos para su localidad.

¿Por qué me piden una prueba de polígrafo?

Lo habitual es que alguien quiera resolver una duda concreta que no puede aclararse de otro modo: una sospecha de infidelidad, una acusación que usted niega, una pérdida en una empresa o un conflicto familiar. Que se la pidan no implica que se le presuma culpable. Puede negarse: la prueba exige consentimiento libre y sin coacción, y un examinador serio no la realiza si detecta presión sobre el examinado.

¿Qué pasa si no supero la prueba?

El informe recoge el resultado tal cual: indicación de engaño, sin indicación de engaño o no concluyente. No se emite devolución en función del resultado, y el examinador no puede modificarlo. Un resultado desfavorable no es una condena ni tiene efecto jurídico por sí mismo: es una opinión pericial. Si cree que hubo circunstancias que lo condicionaron, coméntelo con el examinador antes de que cierre el informe.

¿Se puede ser sincero y aun así no superar la prueba?

Sí, y por eso ningún examinador serio habla de certeza. Se llaman falsos positivos y son la principal limitación conocida de la técnica. Pueden influir una pregunta mal formulada, un miedo intenso a no ser creído, un cuadro de ansiedad, dolor o falta de sueño. Cuidar la entrevista previa y descartar a los examinados no aptos es precisamente lo que reduce ese riesgo, y es la razón de que la evaluación previa no sea opcional.

¿Cómo es la prueba, paso a paso?

Son entre 90 y 120 minutos en tres fases. Primero la entrevista previa, que es la más larga: se repasa el caso, se acuerdan las preguntas y el examinador comprueba que usted está en condiciones. Después se colocan los sensores —una banda en el tórax y otra en el abdomen, un manguito de tensión y dos electrodos en los dedos— y se registran varias series de preguntas, que apenas ocupan unos minutos. Por último el examinador analiza los gráficos y redacta el informe.

¿Merece la pena hacerse un polígrafo?

Depende de para qué. Es útil cuando hay una afirmación concreta y verificable en disputa y las dos partes aceptan el resultado de antemano: ahí suele desbloquear situaciones que llevaban meses estancadas. No lo es cuando lo que se busca es zanjar un conflicto de convivencia, poner a prueba a alguien sin su consentimiento real o sustituir a una investigación. Si al revisar su caso vemos que el polígrafo no es la herramienta adecuada, se lo decimos y le devolvemos el anticipo.

¿Necesita respuestas hoy?

Hable con un examinador certificado sin compromiso. Le explicamos el procedimiento, la validez del informe y la disponibilidad en su ciudad.

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